
Araca corazón a cielo abierto
del arrabal de la Boca,
donde un fueye mistongo te convoca
en la bruma celeste de aquel puerto.
Ay Juan de Dios Filiberto,
con la firme constancia de la roca,
mishiadura y blasón, pena barroca,
algunos dicen que has muerto,
no saben que de noche, sin permiso,
olivás del Paraíso
silbando una canción cualunque y rea.
Araca Juan de Dios, tangueramente,
con dos notas tayadas en la frente,
por Brandsen y Necochea. ©
Del libro De lunfa somos
Recitado n Radio UAI, en el aniversario de su nacimiento.
Felicidades Maestro.























