La amante de van Gogh, naifa papusa,
le pide que la pinte sin la ropa,
y el quía que la sueña hasta en la sopa
le quita las enaguas y la trusa.
Todo gesto banal sirve de excusa
y a lomo de pinceles la galopa,
la nami que no es opa
cotiza sus encantos de ser musa.
Acaso el holandés que está tan solo
conoce de memoria el protocolo
que oculta por debajo de la falda,
y loco de remate por la mina
con oleos de alcanfor y tinta china
le pinta girasoles en la espalda.
Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Ernesto Priego.
Mi musa no me plancha ni cocina
ni me lustra los timbos del bailongo,
contradice las cosas que dispongo
y me afana el plumín de tinta china.
No sale ni a la esquina
y atorra con modales de rezongo,
devota de San Mongo
le reza con unción de fe divina.
No suelta mango alguno
ni me trae a la cama el desayuno,
ni sala los fideos de la sopa,
pero sabe, tal vez como ninguna,
al fulgor de la luna,
andar por el cotorro sin la ropa.
Del libro De lunfa somos.
Recitado en Radio UAI.
Para el Cele Flores, en un nuevo aniversario de su partida.
Hablar en lunfa es un jotraba, ñato,
que tiene su donaire quejumbroso,
con enjundia vital lo parla el coso
y hay que manyar de tango un largo rato.
No hay que ser un troesma literato
ni un jailaife de porte pretencioso,
con chamuyo de clan ceremonioso
te lo bate el sabiondo y el novato.
En tertulia de feca
lo parlan los gomías y los pungas
con la mansa tristeza del otoño.
Romancero mistongo de la yeca,
de escaño y de garrón, de penas lungas,
lo mismo que un gotán de Celedonio.
Del libro De lunfa somos.
Pintura: Juarez Machado.
"Y el eco del suburbio se quedará sin voz" (Homero Manzi)
El último lutier de bandoneones
con ojeras nostálgicas de otoño
repite los compases monocordes
de un tango sin retorno.
Es tiempo de partir. ¿Quién sabe dónde?
Cansado de llevar sobre los hombros
el peso desmedido de la noche
y el eco taciturno de un rezongo.
En la yema marchita de sus dedos,
con diluvial tristeza
se astilla la milonga del recuerdo.
La muerte es un estuario con estrellas
y tal vez haya un cielo
de nubes ordenadas como teclas.
11 de Julio, día nacional del bandoneón.
Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: Roberto Volta.
Se rajó sin dar parte de ausencia
y piantó del bulín y del rioba,
en un gesto de clara advertencia
no dejó ni el manual de la escoba.
Yo que supe bancar su indolencia
y sus largos rezongos de alcoba,
me bajé de cualquier resistencia
porque un langa jamás se retoba.
Como todo varón milonguero,
sin sacarme el sombrero,
supe dar un pasito al costado;
y pensé para mí: —Garabita,
de garrón, con "la frente marchita",
ya vendrás con el tungo cansado.
Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Malcom Liepke.
La gata de Gardel vuelve de ronda
después de atravesar la madrugada,
lo mismo que una sombra derramada,
nocturnal y redonda.
Maúlla sin que nadie le responda
(mejor sola que mal acompañada),
y cruza el callejón y la cortada,
la plaza, el yotivenco, la rotonda,
la puerta de cancel, la casa vieja,
el baldío, la reja
y el patio de agrisado desconsuelo,
el pasillo de hollín, la pieza fría,
los rieles del penúltimo tranvía...
Y Carlitos la mira desde el cielo.
Del libro Oceanario.
Beatrice Portinari, musa rea,
(amada por el vate florentino),
estrila de los versos y el destino
exige más acción y más pelea.
Que el quía que la nombra y la marea
orlando su costado femenino
la tome en virulento remolino
en algún callejón o en la azotea.
Demasiados sonetos, reflexiona,
pero poca gestión de emprendimiento
y estufa de escuchar el mismo cuento
y acabar como tantas, solterona,
le dice con su tono más galante:
—Ma finíshela Dante. ©
Del libro De lunfa somos.
Habrá que aceptar la idea de colgar los guantes
Baten que un algoritmo de parla fina
(minga de madrugadas y escabio duro),
sin el perfil bohemio del bardo oscuro,
farol y esquina,
ha compuesto un poema sobre el futuro.
Sólo en las soledades de la oficina,
suma cero con uno, pura rutina,
lejos de los hechizos de algún conjuro.
Simple conocimiento del diccionario,
vanas habilidades de ser binario,
cifras, números fríos, data, porfía.
Puede que el cybervate sin abolengo
tenga por cierto un alma que yo no tengo.
Pobre poesía. ©
Del libro De lunfa somos.
Ilustración: Goro Fugita.
Homenaje al troesma. Feliz cumple Horacio.
Era un rayo de sol y yo un yirante
poeta remendón de medio pelo,
dos locos de Ferrer, de cara al cielo,
a bordo de un amor itinerante.
Yo venía de un rioba laburante
gastando los zapatos por el suelo
y ella, novia febril de mi desvelo
se me plantó delante.
No traía un melón en la cabeza
ni frutas del puestero de la esquina,
ni un corso de astronautas de Plutón,
pero le dio el espiante a mi tristeza
de primer polizonte a la Argentina
y penúltimo bardo del montón. ©
Del Libro Oceanario.
Dibujo: Pablo Tambuscio.
Pará con el gotán de hacerte el fesa
que todos conocemos tu prontuario
y aflojá con el curro literario
de vendernos que sos la gran promesa
de la nueva corriente feligresa
que reza en el altar del verso diario.
Mirá que sos otario
traduciendo al latín la Marsellesa.
Bajate del yobaca, te aconsejo,
yo soy un tungo viejo
en esto de yugar con el lenguaje;
hermano, te lo bato de carpusa,
arreglá dividendos con la musa
y volvé al corralón y al corretaje.
Del libro De lunfa somos.
Ilustración: Marcos Loayza Mon.
—Redonda por do quiera se pretenda,
vociferaba el ñato,
y ante todos batía el mismo dato,
acorde con los mapas de la tienda.
—No me cabe de una la leyenda
del monstruo literato
que sostiene la tierra por mandato,
tirando victorioso de la rienda.
—Redonda, como un círculo de fuego,
tal cual lo dijo el griego
en charlas distendidas de café.
Tozudo de su mando
se chiva con la corte de Fernando
y pone un huevo de pie. ©
Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Socarrón.
"Desde lejos se te embroca pelandruna abacanada..." (Margot - Cele Flores)
Mina veleta
de mistonga baqueta,
grela sin brillo,
fula y escasa,
la chirusa más grasa
del conventillo.
Arrabalera,
muñequita de cera
de cualquier choma,
siempre de atorro
en el rante cotorro
de la Paloma.
Vivís de ronga,
si hay un gilo que ponga
vento en el bulo.
Dicen que fuiste
la trotera más triste
del cabarulo.
"Bullanguera mascarita
de un mistongo carnaval..." (Audacia - Cele Flores)
Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Diego Manuel
La novia de Colón, cartografista
de impecable legajo,
confiesa con vergüenza por lo bajo
que quiere que el marino la desvista.
Entre tanto Cristóforo se alista
y escudriña la mar desde el carajo
por ver si localiza algún atajo
un mojón, una pista
que lo aleje de Palos y de Europa,
y la pobre percanta sin la ropa
queriéndole enseñar un yeite nuevo.
El ñato, indiferente,
que sueña con hallar un continente,
en vez de consentir, empina un huevo. ©
Del libro De lunfa somos.
Fotografía: Mondragón.
En un nuevo aniversario del nacimiento de Carriego
Aquel barullo de milonga y rito,
de barajas marcadas,
al acecho de rojas puñaladas
y al son del organito,
aquel otoño del rosal marchito
entintando de azul las madrugadas,
de la novias ajenas y olvidadas
y el dolor infinito.
Aquel balurdo de estirar el mango
con hambre y con fiereza
en conjura mayúscula de ruego,
todo aquello fue el "Tango",
en la ciega penumbra de la pieza
y en el verso sangrante de Carriego.
Del libro De lunfa somos
Recitado en Radio UAI en el programa homenaje
que se le hizo a Evaristo Carriego, el poeta del suburbio.
Chamuyan Freud y Jung sobre el hembraje
desde puntos de vista diferentes
y en el turbio candombe de sus mentes
las definen con tórrido lenguaje.
Se pone cada quien su propio traje
y miran desde el prisma de sus lentes,
las ven como difusos continentes
en medio del oleaje.
Acaso en el saber de cada uno
barruntan que ninguna
ejerce con dominio la mundana
razón de la sesera femenina
y se guardan los dos en la cocina
a preparar el morfi de mañana.
Del libro De lunfa somos
Dibujo: Japhet Mirchell
Feliz cumple Doc
El barbudo vienés anda cabrero
con la mina de enfrente
que estrena cada noche un pretendiente,
lo mismo que zapatos o sombrero.
Artista, boga, tordo, marinero,
tipógrafo, gerente,
los puntos que le siguen la corriente
le duran lo que dura un aguacero.
Y Sigmund se arrebata,
se tira de la barba y la corbata
y funda el "Sindicato de la Queja".
La nami, caprichosa,
le jura que jamás será su esposa,
mientras siga viviendo con la vieja.
Del libro De lunfa somos.
Caricatura: Carlos Tovar.
Todos somos Manzi, en un nuevo aniversario de su partida.
Se nos piantó con Manzi el cielo de la infancia,
la cita adolescente, la esquina y el farol,
el verso de Carriego, "de yuyos y de alfalfa",
el paso de Malena, la pena de Margot;
la piba de los ojos color de la nostalgia,
el patio ajedrezado, la luna de cartón,
la terca valentía del compadraje taura
y el filo del acero tayando por amor;
el eco de algún fueye, la chata polvorienta,
"el asma del otoño', las novias de la ausencia
y el paso de los tungos cruzando el arrabal,
Barracas (patria mía), el rioba de Pompeya,
"la esquina del herrero", el nudo de tus trenzas
y "el último organito" del último gotán. ©
Del libro De lunfa somos
Recitado en el Café Homero Manzi
Dibujo: Lucas Cejas.
El punto del montón cincha y labura
con desencanto breca
y en el rante balurdo de la yeca
se gasta el corazón y la ternura.
Amarga partitura
de cantar el gotán de la hipoteca
y apenas si le alcanza para un feca
de punga mishiadura.
Cansado de yugar como un idiota,
lo mismo que una sota
que no levanta un siete ni de asomo,
intuye que al final de la partida,
en el cielo de allá, como en la vida,
habrá que continuar poniendo el lomo.
Del libro De lunfa somos.
Pintura: El Maestro Antonio Berni.
Para el gaita más orre de Argentina.
Cuatro bogas sin licencia de Argentina,
dois garotas de una scola de Brasil,
el yoyega del barcito de la esquina,
tres peones, dos caballos y un alfil,
un jurista de dudosa moralina,
seis taqueros y un actuario de Estoril,
todos juntos en la casa de Sabina
que parece, mismamente un vodevil;
una mina de profundos ojos claros,
un montón de tipos raros
y un ambiente de jolgorio estudiantil.
Batifondo rantifuso de reyerta
sin saber a ciencia cierta
quién de todos le robó su mes de abril. ©
Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Gustavo Otero.
Recitado en Radio UAI y en el Café Montserrat.
Yo quiero trabajar de Luis Enrique
y dirigir a Messi en Barcelona,
sentado lo más pancho en la poltrona,
sin mover ni el meñique.
Que la mersa del fobal me critique
con arrestos de parla rezongona
mientras luzca de bute la corona
y pueda darme dique.
Atorrar en el banco, muy tranquilo,
rezando a San Camilo
que al pibe le renueven el seguro.
El día que la pulga se lesione,
no nos salva ni Dios ni don Corleone
y habrá que conseguir otro laburo. ©
Del libro De lunfa somos
Recitado en Radio UAI
22 de abril, nuevo aniversario de la partida de Cervantes / 23 de abril, día del libro y día del idoma español
En un feca mistón de Balvanera
(Alberti, casi esquina Rivadavia),
un austero varón de fina labia
está solo y espera.
Se manda una ginebra tempranera
y embroncado se escabia,
una mina de escándalo y de rabia
le ronda el almenar de la sesera.
Más flaco que un rocín de medio pelo,
aplasta una colilla contra el suelo
mientras mira llover por la ventana,
Sin rumbo y al garete,
un tango se le vuelve un estilete
y la voz de Gardel, música vana. ©
Del libro De lunfa somos
Ilustración: Elena Nuñez
Recitado en el homenaje a Cervantes en la APL
Dos gatos negros, teja por teja,
rondan los techos del conventillo,
suena a lo lejos un organillo
y hay una luna que lo refleja.
Un tango rante bate su queja
y en la cortada taya un cuchillo,
un perro flaco, hecho un ovillo,
punga del hambre, se desmadeja.
Dos chiquilines de corto vuelo,
tiran al aire piedras al cielo
y crece en verdes la santarrita,
hay una piba de amor lejano
y un chaferola, silbato en mano,
que tararea la Cumparsita.
Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Leticia Zamora Mendez.
A los cien años del estreno de la Cumparsita.
¡¡¡Feliz cumple Carlitos!!!
Si Carlitos Chaplín fuera argentino
y hablara lunfa con la parla rea
el funyi que le adorna la azotea
tendría un ruiseñor por inquilino.
Afanoso vecino,
experto en milonguear con la más fea,
teniendo como norte la tarea
de andar a contrapelo del destino.
Esforzado laburo
de provocar la risa y la ternura
girando su bastón de mango fino.
Con hambre de pan duro
y un oscuro gotán de mishiadura,
si Carlitos Chaplín fuera argentino.
Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Monero Hernández.
Feliz cumple Maestro.
Mesié Discepolín, trompa y grumete
de un barquito de pulpa de pomelo,
por un río mugriento de desvelo,
vos sí que la tenías clarinete;
que el mundo fue y será de la gran siete,
pura trenza y camelo,
sin la punga propina del consuelo,
pa' tirar del piolín del barrilete.
Hermano de la rante cofradía
de yirar por el mundo a la bartola,
la soledad más última y más sola
nos hará compañía...
Y a la hora del piante al infinito,
ni Dios tendrá piedad de tu barquito.
Del libro Oceanario.
Dibujo:Paez / Azzi / Figueroa / Duyos / Calvo.
Para Gustavo Varela
Te declaró en orsay la guardia vieja
de un Buenos Aires bíblico y lejano.
Tanta lluvia corrió desde el verano
de la última queja.
La vida fue enroscando la madeja
con hilvanes de tango suburbano
y se olvidó en la palma de tu mano
una nota de lágrima bermeja.
En acordes de luz y de sonido
el fueye que acunaba tu latido
de soledad tan sola,
brotó como un jazmín de pena bruna
y el arcángel más taura de la luna
te bautizó Piazzolla. ©
Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Franco Iturraspe.