domingo, 6 de agosto de 2017

Desnuda

Mi musa no me plancha ni cocina
ni me lustra los timbos del bailongo,
contradice las cosas que dispongo
y me afana el plumín de tinta china.
No sale ni a la esquina
y atorra con modales de rezongo,
devota de San Mongo
le reza con unción de fe divina.
No suelta mango alguno
ni me trae a la cama el desayuno,
ni sala los fideos de la sopa,
pero sabe, tal vez como ninguna,
al fulgor de la luna,
andar por el cotorro sin la ropa.

Del libro De lunfa somos.
Recitado en Radio UAI.

6 comentarios:

  1. Un ejemplo similar al poema de Apenas, nada más sensual que la roja ternura cotidiana.

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  2. “…pero sabe, tal vez como ninguna,
    al fulgor de la luna,
    andar por el cotorro sin la ropa.”

    Para eso son las musas caso contrario perderían todo el áurea luminosa que las rodea. Quiérala así, así... así.

    Preciosa su musa y lindísimo su poema de domestica rutina.

    Lo abrazo Poeta.

    REM

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  3. "Que hermosa y que indecente se vuelve una mujer en las manos indicadas"

    Un beso.

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  4. “Toda mujer es pecado en las manos del hombre correcto”.
    Otro para Ud.

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  5. Rem, me asombra tu sabiduría. Cuando el hombre es el correcto, en sus manos, toda mujer es pecado.

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